Capítulo XXXIX

Capítulo 39-a

—¡Mierda, la hora qué es! No me sonó el maldito despertador, ni me vino a despertar mi mamá.
Tengo que llamar a mi amiga para por fin develar el misterio de la pesadilla que tuve…
¡Vamos, Anto, contesta!
<<Parece que está ocupada, mejor me levanto y voy a su casa a hablar directamente con ella>>.
¡Mamá! ¡Papá!, no me reclamen esta vez por la hora, porque ninguno me fue a despertar —les grité, mientras bajaba a la cocina a tomar desayuno. Pero no había nadie en la casa. Habían salido y no me avisaron. <<Bueno, obligada a hacerme un desayuno ligero a la rápida y saldré también a ver a mi amiga>>.

***

—¿Sabes qué lo que hiciste tendrá peores consecuencias? No puedo dejar que me subestimes así como así.
—Entiendo perfectamente eso y asumo mi responsabilidad. Han pasado muchos años y te conozco demasiado bien, como para saber que no saco nada con ofrecer una disculpa.
Aún así, me atrevo a pedirte un poco de clemencia para las personas que no tienen nada que ver con esto. No me refiero a que no los mates. Elimina a todos, pero este acto en particular, no me es grato. Ya lo he presenciado antes y fue difícil. Ahora, simplemente no pude soportarlo. No creo que para alguien tan poderoso como tú, le sea difícil de entender y de conceder.
—¿Es en serio? ¿Te atreves a pedir, después de lo que has hecho?
¡No! Tú misma has dicho; me conoces demasiado bien. Pero, creo que no tan bien como crees. Porque pienso darte una última oportunidad, precisamente por los años que hemos pasado juntos y porque en todo ese tiempo, nunca me demostraste desobediencia, hasta ahora… Pero, dejaré pasar este “impasse” y mantendré nuestro trato, si esto no se vuelve a repetir y si me demuestras en su momento que eres la misma de antes.
¿Qué dices, aceptas?
—Sabes bien mi respuesta. Aún así te la daré… ¡Sí, acepto! Fue un momento de debilidad que no se volverá a repetir.
—¡Muy bien, Unexma! No puedes permitir que nada ni nadie se interponga entre tú y tu venganza. No te queda nada para conseguirme esa alma pura y por fin ser libre. No lo arruines nuevamente.
—Así será, Abrahel.
—Perfecto. Entonces, debemos darnos prisa. Hay que preparar muy bien la primera parte de la sorpresa.

Capítulo 39-b

—¡Qué dolor de cabeza tengo! Nuevamente soñé con Unexma. Todo pareció tan real.
Mejor me levanto y me tomo un analgésico para sentirme un poco mejor y dejaré de pensar en esa pesadilla. Después hablaré con Brenda para vernos y hablar de cualquier otra cosa. Necesito despejar mi mente, y nadie mejor que mi amiga para ayudarme. Así que bajé al baño y busqué en el botiquín un analgésico y me tomé dos, porque el dolor de cabeza se estaba haciendo muy intenso.
Ahora, tengo que esperar a que me haga efecto y mientras tanto, comeré algo para afirmar el estómago.
Estaba feliz, comiendo en la cocina cuando comenzó a sonar mi teléfono. Al principio, no quise dejar mi sandwich por ir a buscar el teléfono a mi habitación, pero los llamados eran insistentes, así que no me quedó de otra que ir a la habitación a buscarlo y ver quien osaba interrumpir mi comida. Iba hecha una energúmena. <<Ya sabrá quien soy, el insistente>>.
Tomé el teléfono y sin mirar siquiera quien era, le di verde y respondí: ¿Quién es?
—¡Aló, amiga! ¿Cómo estás? Que bueno que contestaste. Ya iba a ir a tu casa, para saber de ti.
(Era Brenda). <<No me puedo enojar con ella. Además, justo había pensado en llamarla. Así que aprovecharé que ella me llamó para preguntar sobre mi pesadilla, pero sin ser directa>>.
—Eeeh, hola, amiga. Sí, estoy bien. Que bueno que llamaste. Fue una buena coincidencia. Había pensado en ti.
—Pues, sí, fue una casualidad. Porque yo también he pensado en ti, y quería llamarte.
Necesitaba saber de ti. Cuéntame, qué hiciste ayer, que no nos vimos.
—¿Ayer? No me acuerdo bien. He estado con mucho dolor de cabeza y ahora que lo pienso, con un poco de amnesia al parecer.
—¿Estás segura, amiga? ¿En serio no recuerdas nada?
—Bueno, lo único que recuerdo es que tuve una pesadilla. No recuerdo nada más.
—¿Una pesadilla? ¿Y con quién o qué?
—Con Unexma. No pensaba contarte nada. Pero eres la única persona en quien puedo confiar.
—¡Mierda! Disculpa amiga. Te llamo de vuelta. Tengo una llamada en espera y pueden ser mis papás. Salieron temprano y no han regresado.
—Bueno, amiga. Gracias. Espero tu llamada. Besos.
—Besos, Anto.

***

Todo es muy confuso. Anto, no recuerda nada, pero dice que tuvo una pesadilla con Unexma. Eso quiere decir que no fue un sueño. Fue real. La “patitas de canario” realmente nos ayudó a escapar. Pero, se quedó sola con ese demonio. ¿Qué le habrá hecho? ¿La habrá matado?
Si fue así, Antonella está en peligro. Tengo que ir a su casa y salvar a mi amiga, antes de que sea demasiado tarde. Dejaré una nota a mis papás para que sepan dónde estaré.
Así que salí corriendo a casa de Antonella. Llegué y la Anto, estaba mirando desde la ventana de su habitación, así que me gritó que enseguida baja a abrir la puerta. Y abrió la puerta, invitándome a pasar.
—Amiga, qué rico que viniste. Yo estaba esperando tu llamada mientras ordenaba un poco la habitación.
—Sí, finalmente decidí venir a verte, mejor.
—¿Y quién te llamaba? ¿Eran tus padres?
—¿Ah? Eh, sí. Eran ellos.
—¿Y dónde estaban? ¿Qué te dijeron?
—Que habían salido de compras. No, amiga. No te voy a mentir. Te he ocultado muchas veces la verdad, con el fin de protegerte, pero eres mi mejor amiga y mereces mi sinceridad. La verdad es que no tengo idea de dónde están mis padres. Y la otra verdad es que no soñaste con Unexma. Tuvimos un enfrentamiento con ambos demonios en mi casa y Unexma terminó sacándonos de la habitación, lejos del otro demonio. Ella nos ayudó. Nos salvó la vida y probablemente perdió la suya.
—Sea como sea, bien merecido se lo tiene. Bastante daño ha hecho. No olvides que ese monstruo asesinó a mi abuelo.
—No lo olvido. ¿Cómo podría? Yo estuve ahí. Estoy consciente de todo lo que Unexma hizo. Pero tú no sabes el porqué de su venganza…
—¿Venganza? ¿En mi contra? ¿Yo, qué le hice? Me atormenta desde los ocho años. ¿Qué mal le pude haber hecho a esa edad?
—Te entiendo, amiga. Pero Alma no tiene la culpa de lo que le pasó, lo que le hicieron fue espantoso. Mucho más que cualquier forma de muerte que ella haya podido realizar.
—¿Alma? ¿Quién es Alma? ¿No estábamos hablando de Unexma?
—¡Ay, amiga! Hay muchas cosas que no sabes; de Unexma y de mí.
—Brenda, me estás asustando. No saber cosas de Unexma, me tiene sin cuidado, pero no saber cosas de ti, y de la forma que me lo dices, de verdad que asusta. ¿Qué es eso tan grave que no sé de ti?
—Tranquila, amiga. No es nada grave. ¿Recuerdas que desde pequeña te conté que yo podía ver no solo a Unexma, sino también a otros espíritus y que por eso no le tuve nunca miedo? Pues, a eso suma que también puedo desdoblarme y a través de esa capacidad puedo retroceder en el tiempo y ver el pasado. Pero no puedo intervenir en ningún hecho del pasado, porque en mi desdoblamiento, también soy un espíritu más. Solo puedo ver, nada más que eso.
—Amiga, qué increíble lo que me cuentas. Si no te conociera, no te creería. Pero sé que es verdad. ¿También puedes ver el futuro?
—No, amiga. Tan solo el pasado. Tengo recuerdos muy vagos de cómo comencé a hacer estos viajes, pero recuerdo alguna vez que no estaba sola. Venía un hombre que me tomaba de la mano y me llevaba de paseo. Después, con el paso del tiempo, me soltaba de la mano y finalmente aprendí el camino de regreso y comencé a viajar sola. Pero normalmente eran paseos dentro de la casa, pero era como otra dimensión. Veía espíritus; buenos y malos que caminaban en todas direcciones. Veía espíritus entrar en otros y consumirlos desde adentro. Aprendí a mantenerme al margen del peligro, porque si un espíritu maligno, se apoderase de mí, durante mi viaje, ya no podría regresar a mi cuerpo. Quedaría en estado de coma. Es uno de los mayores peligros que conlleva tener este tipo de capacidad.
—¡Qué fuerte, amiga! Ahora estoy entendiendo porqué nunca le tuviste miedo a Unexma.
—Claro. Al principio, cuando te conocí y la conocí. Ella era la mala para mí. Pero un día hice este viaje y logré salir de mi casa y entrar aquí, en tu casa y más precisamente en la habitación contigua a la tuya. Al entrar en calidad de espíritu, pude ver el pasado y darme cuenta de lo que pasó en esta casa, hace mucho tiempo atrás.
—¿Aquí, en mi casa? ¿Qué pasó?
—Amiga, te estoy contando. Intenta, no interrumpirme por favor. Que luego me desconcentro y se me va la idea de lo que estoy diciendo.
—Okey, amiga. Disculpa. No volveré a interrumpir… Prosigue.
—Gracias. Bueno, la cosa es que efectivamente, aquí se cometió un horrendo crimen. Aquí vivía una niña de unos dieciséis años, llamada Alma. Ella vivía junto a su madre y su perrito. Nadie más.
Una noche, cinco malditos hombres, entraron a robar y terminaron violando brutalmente a Alma y asesinando a Alma, su madre y su perrito. A ella le pegaron con un martillo en sus piernas, brazos y frente, para luego apuñalarla. A su madre la apuñalaron y a su perro, lo degollaron. Tiraron sus cuerpos al sótano y se fueron.
Alma, seguía con vida y antes de morir, juró venganza y fue ahí cuando apareció el demonio que domina a Unexma. Le ofreció vida y poderes para llevar a cabo su venganza, a cambio de almas, pero además de cualquier alma. Para su total liberación, debía entregarle un alma pura, que la supla en su calidad de demonio como Unexma.
—Entonces, y perdona que te interrumpa, pero quiero comprender bien todo. Entonces, esa niña, Alma, ella es Unexma. Ahora voy comprendiendo muchas cosas, pero me falta saber otras tantas. Por ejemplo, qué significa Unexma, por qué se quiere vengar de mí, ¿o acaso, yo soy el alma pura para que Unexma se libere?
—Unexma significa el trato que tiene Alma con ese demonio, de “una esclava por mi alma” y probablemente sea ese el motivo. La verdad, no lo había visto desde esa perspectiva. Entonces, tú eres su pasaje a la libertad. Por eso es que debo protegerte.
—Amiga, tengo miedo. No me quiero convertir en un feo demonio. No quiero morir. Quiero ser una mujer normal. Me siento maldita.
—Te prometo que eso nunca te va a pasar. Mientras yo esté contigo. Nunca serás la nueva Unexma para ese demonio. Lo que me gustaría saber es qué pasó con Unexma después de ayudarnos, y hay una sola manera de saberlo…
—¡Brenda! No estarás pensando en…
—Sí, amiga. Haré el viaje astral para saber lo que pasó con Unexma. Es importante que sepamos si ese demonio le quitó la vida. Pero mientras yo lo hago, quiero que te quedes aquí y vigiles mi cuerpo y además, siento que aquí estás más a salvo que en mi casa.
Si algo sale mal, quiero que le digas a mis papás que…
—¡Shhh! Calla, amiga. Lo que le quieras decir a tus padres, se lo dirás tú misma. Nada saldrá mal.
—Está bien. Ahora, me voy a recostar en tu cama y me concentraré hasta entrar en trance. Mientras tanto, tú no hagas ningún ruido ni nada que me interrumpa, por favor.
—Okey, amiga. Buena suerte. Te quiero mucho. Y que Dios te bendiga.

Capítulo 39-c

<<Finalmente estoy fuera de mi cuerpo. Puedo ver a mi amiga, sentada frente a la ventana, dibujando con su dedo algo sobre el vidrio.
Espero que no le pase nada mientras yo no estoy con ella. Dios, te encargo mucho a mi amiga Antonella>>.
Salí de la habitación y me dirigí a la puerta de salida y de ahí a la calle, hasta llegar y entrar a mi casa. Una vez dentro, fui a la habitación bodega directamente, pero al pasar por el living, vi a mis padres durmiendo en el sofá. <<Tal vez, ya regresaron>> —pensé.
Seguí mi camino y me puse frente a la puerta y de un solo movimiento, entré. Ya una vez dentro, veo que está Unexma con el demonio discutiendo. Me escondí detrás de las cortinas para evitar ser descubierta y pude oír la discusión:
—Me has fallado una vez más y no lo puedo permitir. Después de que te di la oportunidad de demostrar tu lealtad. ¿Me vuelves a traicionar? ¿Quién te crees que eres? No eres más que una pobre y triste putita muerta. No eres nada. No puedes hacer nada contra mí. Yo, te di tus poderes. Yo, te convertí en lo que eres. Yo, te salvé de morir sin tener justicia. ¿Y así me pagas lo que hice por ti?
—Perdona, Abra…
—¡Silencio! No te atrevas a nombrarme. No eres digna de decir mi nombre. Bien dicho está, eso de que si quieres que las cosas salgan bien, hazlo tú mismo.
Tú, ya no me sirves. Ni como demonio, ni como alimento. Desde este momento, te despojo de tus poderes y vagarás por la eternidad como un alma sin alma. Estás muerta para mí.
A continuación, y tan solo en un abrir y cerrar de ojos, Unexma, comenzó a transformarse en un espantoso cadáver, una momia prácticamente, casi, casi, hecha polvo y se alejó con el viento que trajo el otro demonio para irse lejos y perderse en otros portales.

Unexma se había ido y esta vez, para siempre.

Unexma Alma sin alma ©
Autora: Lorena Castro C.
Seudónimo: Ann E. Rol
Todos los Derechos Reservados ®
Facebook: Lorena Escritora.
Instagram: @lorenaescritora

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