Limpiezas traumáticas: cuando se superan los límites de lo soportable

Cadáveres, sangre, hedor, basura o animales acumulados… ¿Alguna vez te has preguntado quién devolverá estos desagradables escenarios a la normalidad? Los expertos en limpiezas traumáticas son los encargados de dejarlo todo como si allí no hubiese pasado nada.

Dentro de las limpiezas traumáticas se incluyen los escenarios forenses (homicidios, suicidios y muertes desatendidas) y los resultantes de ciertas enfermedades mentales (síndrome de Diógenes y de Noé). Todos ellos se caracterizan por su crudeza y circunstancias nauseabundas (hedor, insectos, etc.).

Semejantes casos precisan la intervención de profesionales especializados en limpiezas traumáticas o especiales , ya que semejantes labores de limpieza y desinfección engendran un riesgo real para la salud física y mental de quienes la realizan.

¿Qué casos comprenden las limpiezas traumáticas?

Limpiezas traumáticas forenses

Este tipo de limpiezas traumáticas conlleva la desinfección e higienización de aquellos escenarios donde aparece un cadáver en alguno de los siguientes supuestos:

  • Resultado de un crimen (homicidio o asesinato) o de un suicidio: una vez realizadas las pesquisas policiales hay que eliminar la sangre y los restos corporales.
  • Muerte (violenta o natural) desatendida: nadie se ha hecho cargo del cadáver durante un lapso de tiempo superior a 48 horas, lo que implica la aparición de fluidos e insectos, que convierten el cuerpo en un foco de infección.

Limpiezas traumáticas derivadas de patologías mentales

Esta modalidad de limpiezas traumáticas conlleva restaurar la higiene de un espacio habitado por personas afectadas por ciertos trastornos psiquiátricos que les llevan a acumular gran cantidad de desperdicios.

  • Síndrome de Diógenes: se caracteriza por acaparar objetos inanimados, muchas veces inútiles, sin observar unos mínimos requisitos higiénicos.
  • Síndrome de Noé: consiste en acumular un gran número de animales, sin proporcionarles los cuidados esenciales (comida, limpieza, veterinario…).

Las consecuencias de ambas enfermedades son muy similares: malos olores, plagas (como ratas o cucarachas) e insalubridad. Solo una limpieza y desinfección profesional puede devolver el espacio afectado a la normalidad.

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