Capítulo 30

CAPÍTULO 30

…Cerré mis ojos y sentí que ya esas lenguas no tenían la fuerza de sostener mis muñecas, se debilitaban y por fin me soltaron. Cuando abrí mis ojos, ya no había nada. No estaban Marcos ni Héctor, ni esos malditos demonios zombies. Todo había vuelto a la normalidad. Lo bueno es que en este barrio no camina mucha gente; parece un barrio desierto. Me levanté, me sentía un poco mareada, respiré profundamente y agradecí a aquél anciano por darme su voz de aliento, ya que devolvió mi fe y pude luchar contra esos malditos endemoniados zombies y sobre todo, salvar mi vida. Cuando caminé unos pasos para irme a mi casita hermosa, miré la casa de Antonella y no podía creer quien estaba detrás de la reja del antejardín; era la madre de Unexma, pero no la señora, sino la mamá demonio. Me miró con una cara desafiante y la verdad tengo unas ganas de enfrentarme a ella, pero siento que ahora sí, moriría si lo hago, ya que no tengo las fuerzas que necesito, estoy muy débil. Tengo el presentimiento que ella o ellos son más poderosos que los chicos que murieron por causa de Unexma. Quizás no debí haber entrado a aquella habitación que estaba sellada. Creo que abrí un portal y salió algo que no debió salir, como me dijo el anciano. Pero ya está hecho y tengo que asumir las consecuencias de mi curiosidad. Está bien dicho ese refrán “la curiosidad mató al gato” y la verdad que es así.

Me armé de valor y seguí caminando hacia donde estaba aquella alma en pena, quedé frente a frente con ella y solamente nos separaba la reja, aquella mujer me miraba con risa burlona, entonces le dije:

—En su momento nos volveremos a ver y te aseguro que no te saldrás con la tuya. Sé quien eres y no te tengo miedo. Mi fe es más poderosa que tu maldad.

Ella solamente me miraba y sonreía diabólicamente,

—Tú, no sabes a lo que te enfrentas. Por esta vez, te perdonaré la vida porque quiero verte sufrir y suplicar por tu miserable vida —ja, ja, ja.

No supe si contestar, así que preferí guardar silencio y pensar que el que ríe último, ríe mejor. Al final no dije ninguna palabra y me fui de ahí. Creo que se me viene una batalla muy dura.

Al otro día sentía mi cuerpo totalmente molido, sentía escalofríos, pero igual me levanté, sentía que tenía un poco de fiebre. Me fui a la cocina y mi mamá cuando me vio, me tocó la frente y dijo que tenía mucha fiebre y que mejor me fuera a acostar, le hice caso, salí de la cocina y me fui al segundo piso hacia mi habitación, me acosté y me volví a quedar dormida. Mi mamá me despertó, me trajo un caldo de pollo bien calientito y unas pastillas con un vaso de agua, ese caldo estaba bastante rico; es que mi mamá es una gran cocinera. Me tomé todo el caldito, lo mismo hice con las pastillas con el vaso de agua y me volví a quedar dormida. Desperté de pronto y ya me sentía mejor, luego apareció mi mamita en mi habitación, me tocó mi frente y dijo que ya había bajado la fiebre, pero igual me dijo que estuviera en cama y me contó que vino mi novio a verme. Ella le dijo que yo estaba durmiendo, pues me había levantado con fiebre, entonces Bastián dijo que me llamaría en la noche para saber cómo estaba de salud. Al final le hice caso a mi hermosa madre y me quedé en cama. <<Adoro como es mi mamita conmigo, me hace sentir una bebita consentida. Sobre todo cuando me enfermo>>. Estuve casi toda la tarde viendo mi facebook y conversando con mis amigos, al rato me llamó mi amiga Antonella y le conté que me había enfermado, pero que ya me sentía mejor. Me dijo que apenas llegue a la casa me vendría a ver. Nos despedimos y seguí chateando por facebook, hasta que el final me despedí de todos y apagué mi notebook. Me puse a ver un rato televisión y estaban dando un programa de situaciones divertidas de animales, me reí tanto que me dolía el estómago, hasta se me cayeron las lágrimas de tanto reír. Después de que terminó el programa, apagué la televisión, me levanté y me fui a buscar un vaso de jugo, pues tenía mucha sed, salí de mi habitación, bajé al primer piso y me fui directo a la cocina, mis padres estaban ahí:

—¿Ya te sientes mejor hija? —preguntó mi madre.

–Sí mamita.

—Pero igual te tienes que cuidar mi niña hermosa, mira que la gripe de verano es la peor —advirtió, papá.

—Sí papito, lo sé. Lo que pasa es que me dio mucha sed y vine a buscar un vaso de jugo —y saqué un vaso, fui a la nevera y saqué el jarro con jugo.

—Menos mal que hace poco puse el jarro con jugo en la nevera —replicó, mamá.

—Ya me di cuenta con el sorbo que le dí. Además ya sabes mamá que me gusta bien helado el jugo.

—Le gustará muy helado señorita, pero se tiene que cuidar, así que suba a su habitación a acostarse —me ordenó, papá.

—Okey, pero me llevo mi juguito.

—Bueno hija, luego te llevo algo para comer —afirmó, mi linda madre.

—¡Awww! Gracias por alimentar a tu preciosa hija, que se merece lo mejor. Bueno voy a mi habitación.

Entonces les di un beso a cada uno y salí de la cocina, pero no sé por qué me dio que tenía que mirar hacia la calle y justo en la sala hay una ventana que da hacia la calle, dejé mi vaso en la mesita que está al lado de la ventana y miré hacia la calle y no podía creer quién estaba cerca de mi casa, y creo que mi casa está bien protegida, ya que no puede entrar y la veo como una leona enjaulada tratando de atrapar a su presa, o sea a mí. Ahí seguía la mamá demonio esperando que yo salga, “pero te quedarás con las ganas”, ni loca salgo, me enfermo peor por tu culpa y después me atrapas y eso sería trampa porque estoy enfermita y como yo no soy tonta, no salgo”. Entonces le hice una linda señal con mi dedo del medio y dejé de mirar la ventana y me fui con mi juguito a mi habitación del segundo piso.
¡Lo que quería la vejestorio andante! <<Momento, pero eso significa que no puedo ir a la casa de Antonella, sería muy peligroso ir allá>>, tendré que concentrarme el doble acá en mi casa y saber cómo llegó esa bruja y tomó a la mamá de Alma y la convirtió en esa cosa fea también, ya que esa señora estaba muerta en el momento del pacto de Alma. Algo tiene preocupado a este demonio y no lo tiene tranquilo ¿Qué será? A la casa de mi amiga no puedo ir, y como dije antes, tendré que concentrarme el doble, trataré de hacerlo hoy o sino mañana, tengo que tener bastante información y pasado mañana llega mi amiga de su viaje de fin de semana. Ya en mi habitación, me senté en mi cama y bebí casi la mitad de mi jugo de un solo trago. Entonces respiré fuertemente, cerré mis ojos y me concentré —la verdad se hace difícil poder llegar a mi objetivo, me llega a doler más la cabeza, creo que mejor mañana cuando me levante, iré a la casa de mi amiga, pero primero sacaré la llave y entraré al antejardín y sacaré algo de la casa para que me ayude y poder concentrarme al máximo. Lo que sí, tengo que ser muy cautelosa, tendría que ir muy temprano en la mañana. Me paré y fui a la habitación de mis padres y saqué las llaves, sólo espero que mi mamá no se dé cuenta. Salí del cuarto de mis padres con mucha cautela y me fui a mi habitación, puse la alarma de mi celular como a las seis de la mañana. Creo que esa es buena hora.

“Antonella”

Llegamos a la casa de los abuelos y para sorpresa de nosotros estaba mi tía Carla con su familia que viven en Cánada y vinieron a pasar unos días de vacaciones con mis abuelos y la verdad nos llevamos una gran sorpresa. Mis primos son muy divertidos, son unos mellizos un hombre y una mujer, tienen diecinueve años y además viene otro primito en camino, pues mi tía tiene siete meses de embarazo y es niño, que alegría inmensa sentí. Con mis primos salimos el viernes y el sábado a la disco. ¡La pasamos increíble! Mi primo es todo un galán con las mujeres, muchas se derretían por él, pues es muy guapo y mi primita también es muy guapa, y los chicos no faltaban a su alrededor, la verdad ella y yo fuimos acosadas, me sentía nerviosa con este tipo de situación, pero igual lo pasé bien.
Hoy domingo, estamos en un asado familiar, que lindo estar en familia, pero estoy preocupada por mi amiga Brenda, por su salud, aunque ella me dijo que estaba mejor, menos mal que mañana volvemos a casa y así la paso a visitar, pero la estoy pasando tan bien acá que no tengo ganas de irme. Cuando ya se hizo de noche, mis primos se fueron a dormir y yo me quedé en la habitación leyendo un libro, se llama “Mort-dida” y trata sobre un virus que convierte a las personas en zombies, pero de una manera imperceptible; durante 48 horas no presentan ningún cambio ni síntoma alguno, pero su estado zombie se activa con el olor a otro ser humano, entonces comienza a sentir los síntomas, principalmente el hambre voraz y el canibalismo, además de la deformación y putrefacción de su cuerpo. En fin, una excelente novela de terror de la escritora Lorena Castro C. que me tiene enganchadísima, tal y como me pasó con “El despertar de Rosita” de la misma autora.
Luego de tan intensa lectura, me dieron ganas de ir a buscar algo para comer, así que me levanté y me fui a la cocina, y cuando justo iba aparecer en el living; escucho conversar a mi tía Carla, mi tío Frank y a mis padres. No pude seguir mi camino y me quedé un poco escondida y quise escuchar lo que hablaban:

—Alfonso, hermano; ¿Recuerdas las cosas que nos pasaban cuando éramos niños?

—No me acuerdo, hermana.

—La mujer que se nos aparecía en el cuarto.

—No me acuerdo Karla, en serio —respondió seco, mi papá.

—¿Se les aparecía una mujer? —preguntó mi tío Frank.

—Sí amor —respondió la tía.

—¿De verdad cuñadita? —inquirió, mamá.

—De verdad Florencia y era de todas las noches se nos aparecía, no nos dejaba dormir —contaba la tía.

—¡Qué espantoso lo que les pasaba! —profirió mamá.

—Lo que se te ocurrió hermanita ahora, contar historias de terror.

—Alfonso, hermanito, tú sabes que fue así. Tuvimos que soportarla inclusive cuando éramos jóvenes.

—No me lo recuerdes, esa cosa era horrible y lo más curioso fue que despareció de la nada —recordó papá.

—Mi esposa me contó este hecho paranormal que les pasaba y se me puso la carne de gallina —comentó tío Frank.

—¿Cuándo desapareció? —preguntó mamá.

—Fue cuando se puso de novio contigo y de ahí no la vimos más —afirmó tía Karla.

—Ja, ja, ja, ja. Entonces, estaba enamorada de mi cuñadito y se esfumó de la pena —concluyó riendo, el tío Frank.

Todos rieron por ese comentario dando paso a otro tema, pero yo me quedé pensando quién sería esa mujer fantasma que se les aparecía a mi tía y a mi papá, tengo el presentimiento de que puede ser Unexma, pero si fuera así, por qué mi papá no me lo contó; así no hubiera pasado tantas cosas espantosas que pasé cuando niña por culpa de ese demonio. Quisiera ir donde están ellos y preguntarles, pero seré cautelosa y mejor me vuelvo a la habitación. Mañana le preguntaré a mi tía, antes de que volvamos a Santiago y seguro que ella me dirá, así que me fui a acostar a dormir. Me sentía bastante cansada y no sé por qué.

Al otro día desperté, me levanté y me fui a conversar con la tía Carla, menos mal que ella estaba justo en la cocina:

—¡Buenos días tía!

—Buenos días mi niña linda, que bueno que fuiste la primera en levantarse y así tomamos desayuno juntas.

—¡Encantada, tía!

Entonces mi tía preparó el desayuno con tostadas con mermeladas y café con leche, me dijo que le gustaría que yo pasara mis vacaciones de invierno allá en Cánada y la verdad me encanta la idea, le dije que estudiaría bastante y que trabajaría también para juntar dinero para el pasaje y mi tía Carla dijo que lo del pasaje me lo mandaba ella, que lo importante era que sacara buenas notas para que vaya a verlos a Cánada en mis vacaciones. Le dije que así sería. Al final me decidí y le dije:

—Tía Carla, quería preguntarle algo.

—Dime, hija.

—Anoche sin querer escuché una conversación que tenían con mis padres y el tío sobre lo de una mujer fantasma.

—Escuchando conversaciones ajenas, ¡qué feo, Antonella!

—Perdón tía, fue sin querer —dije avergonzada.

—Tranquila hija, fue una bromita. ¿Qué me quieres preguntar?

—¿Cómo era físicamente ese fantasma?

—No recuerdo muy bien hija.

—Haga memoria tía, por favor —le pedí.

—A ver… ella vestía toda de negro y tenía un sombrero, ojos rojos mmm… No recuerdo más.

—Intente recordar algo más.

—Tanto interés hija. ¿Acaso se te apareció a ti?

—¿Eh? …Solo es interés tía. Se ve una historia interesante —mentí.

—Mira, yo creo que no te gustaría saber cómo es su rostro, porque es horrible, además cambiaba de muchas formas y yo, prefiero no recordarlo.

—Lo entiendo tía. Discúlpeme por otra pregunta que quiero hacerle, claro si no le molesta.

–No tengo problema en contestarte.

—¿Solamente se les aparecía a usted y a mi papá?

—A mi papá también, pero ni se te ocurra preguntarle. Para él ese asunto está sellado.

—No hay problema. No se preocupe, que no le preguntaré.

Abracé a mi tía y fui a lavar las tazas, por mientras que ella me dijo que iba ir al baño. Mientras lavaba las tazas, no podía dejar de preguntarme si esa mujer fantasma era Unexma o será otra mujer, yo creo que es ella, pero todo es tan extraño. Cuando llegue a Santiago, le contaré esta historia a mi amiga Brenda, todo esto es un gran misterio…

Unexma – Alma sin alma ©
Autora: Lorena Castro C.
Lorena Escritora en Facebook.
Chilena.
Derechos Reservados ®
@lorenaescritora en instagram.

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