Diez características de una persona “socialmente elegante”

Muchos relacionan este concepto con el buen vestir o los objetos que ostentan pero según una psicóloga española eso va mucho más allá.

No todas las personas tienen la misma percepción de elegancia, algunos lo relacionan directamente con el buen vestir o por las cosas que tienen, mientras que para otros es algo que es mucho más que eso.

Así lo plantea la psicóloga española Patricia Ramírez, quien en una publicación del Huffington post ensaya también una crítica a la sociedad actual.

La especialista enumera diez características de personas que llama socialmente elegantes:

1.- Ser discretas

No hablan de lo que desconocen, no hablan de intimidades, ni siquiera de las suyas. Huyen de la rumorología. Son personas de fiar. Si eres de los que transmiten rumores, pregúntate: ¿a la persona de la que estoy hablando le gustaría que otros supieran su información?

2.- No necesitan hablar alto para que se les oiga.

Están convencidas de que para comunicarse, incluso discutir, no hay que subir el volumen. El volumen de tu voz no te da la razón. Al contrario, pone a las demás a la defensiva.

3.- No hacen comentarios hirientes o malintencionados.

Saben hacer crítica constructiva, clara, honesta y sincera. No buscan la ironía ni los dobles mensajes para decirte lo que no les gusta.

4.- Su comunicación no verbal es pausada.

No te acusan con el dedo, ni te miran con desprecio. Tampoco ponen caras que tengas que descifrar para saber si estás enfadado o tienes un problema.

5.- Se interesan por su bienestar y te preguntan por cómo te va en la vida.

Las personas elegantes son agradables, se muestran interesados en lo que ocurre en tu vida, en cómo te sientes y en saber tus necesidades.

6.- Te atienden y se relacionan con educación.

Son personas humildes que respetan a los demás. No se sienten merecedores de la atención por encima de otros. Son educados con sus jefes, con los camareros y cuando conducen. Ser respetuoso y educado forma parte de su filosofía de vida.

7.- Dicen buenos días y adiós cuando entran y salen.

Incluso cuando no conocen a la gente. No sé en qué momento se perdió la costumbre de entrar en un banco, tienda, autobús o cualquier otro lugar y decir simplemente buenos días, con una sonrisa. La gente ahora entra en un comercio, mira al suelo y si puede evitar el contacto de todo tipo mejor.

8.- Sonríen.

Sonreír es una muestra de afecto e interés por el otro. Transmite el deseo de agradar a los demás. Y abre los canales de comunicación. Las personas que sonríen de forma sincera, nos caen bien.

9.- La persona elegante no está esperando que tropieces para burlarse.

Si tiene amistad contigo te tenderá la mano y si no, le será indiferente, pero no se recreará en tu fracaso. ¿Por qué? Porque sabe estar.

10.- Sabe escuchar.

No se comporta como si fuera la única persona con un mensaje interesante que transmitir. Te escucha, te mira, te acompaña y conversa, no monopoliza la conversación.

“Las personas socialmente elegantes tienen un trato fácil. Se las ve venir. No tienen un pensamiento retorcido ni malicioso. Viven y dejan vivir, y en el camino, intentan llevarse bien con la gente. Es más fácil ser elegante que no serlo”, concluye la terapeuta.

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