¿Qué es la magia blanca?

Se denomina magia blanca a aquellos actos de liturgia mágica cuya naturaleza, métodos u objetivos son comúnmente aceptados por la sociedad donde se producen. Se utiliza como antónimo de magia negra.

Según Guy Bechtel, en todos los tiempo ha habido varones y mujeres que decían tener poderes y practicar la magia. Desde sacerdotes hasta emperadores se arrogaban el título de mago. Había funcionarios estatales que trabajaban de adivinos o augures y se dedicaban a augurar quien sería el vencedor en la batalla. Eran los magos. La brujería, en cambio, ejercida por gente de menor nivel cultural y económico, era vista como un subproducto de la magia. La gente recurría a los brujos y brujas para ahuyentar la mala suerte o mejorar las cosechas. En los principios se trataba de una brujería benéfica. Las brujas o brujos practicaban la llamada magia blanca. Esto se veía en Occidente tanto como en Oriente: en la Antigua Roma, en la Antigua Atenas, en el Antiguo Egipto e incluso en África existían talismanes contra el mal de ojo, amuletos, hierbas mágicas y pociones. Recién con el cristianismo aparece el concepto de brujería como herejía religiosa ligado principalmente a las mujeres, y el mago (magus) va dejando lugar al brujo (maleficus), con lo que el combate contra la magia se convierte en sinónimo de lucha contra el paganismo.

La magia blanca va en contra de la magia negra y es la que combate los hechizos malignos, pues la magia blanca busca la prosperidad, la integridad, el desarrollo físico y mental en conexión con el espíritu. Su base es la armonización de la buena voluntad humana con las fuerzas de la Naturaleza.

¿Qué dice la biblia acerca de la magia blanca?

La magia blanca es descrita como magia “buena”, en contraposición a la magia negra, que se basa en los poderes de seres malignos. Las opiniones varían en cuanto a las diferencias entre la magia blanca y la negra, que van desde la idea de que son dos nombres para lo mismo, a la creencia de que son completamente diferentes, especialmente en los objetivos y la intención. La Biblia no distingue entre la magia “buena” y la “mala”. Para la Biblia, la magia es magia. Las Escrituras no distinguen si la magia se supone ser utilizada para bien o para mal; todo está prohibido porque apela a una fuente de energía que no sea Dios.

Aquellos que practican la magia blanca, también a menudo se llaman Wicca, adoran la creación antes que al Creador, y mientras que no clamen al demonio o a espíritus malignos, a menudo apelan a la “madre tierra”, a los ángeles, y/o los elementos. El tema central wiccano es, “Si no hace daño, haz tu propia voluntad”. Muchos que se meten en la magia blanca se llaman wiccanos, si lo son o no. Aunque la Wicca es bastante abierta y hay varias “denominaciones” y posiciones teológicas dentro de la creencia, hay ciertas creencias, prácticas y tradiciones que conectan los adeptos de la magia blanca a la Wicca.

Si la intención es venerar a la “madre” tierra, los elementos, o los ángeles, y se pretende hacer el bien solamente, la realidad es que en definitiva no hay distinción entre la magia blanca y la negra porque ambas adoran a algo distinto de Dios. Es aterrador pensar que los adeptos de la magia blanca sin saberlo rezan y suplican al mismo dios que los partidarios de la magia negra — Satanás.

A lo largo de las Escrituras, en el Antiguo y Nuevo Testamento, todas las formas de brujería están en violación de la ley de Dios y condenadas (Deuteronomio 18:10-16; Levítico 19:26,31, 20:27; Hechos 13:8-10). Los magos del Faraón intentaron duplicar los milagros hechos por Moisés y Aarón al usar sus “artes secretas”, que se refieren a “las ceremonias o rituales que usan los brujos y magos para lograr sus fines: encantamientos, hechizos, palabras mágicas, amuletos,” etc. (Éxodo 7:11, 8:7). El apóstol Pablo condenó a Elimas el hechicero, proclamándolo un “hijo del diablo”, que estaba lleno de “todo engaño y de toda maldad” y que “trastorna[ba] los caminos rectos del Señor.” (Hechos 13:10). En ninguna parte en la Biblia se presenta a cualquier brujo o mago en una luz positiva. Todos están condenados por Dios.

La Escritura dice que Dios odia toda magia. ¿Por qué? Porque no proviene de Dios. Satanás engaña a la gente haciéndoles pensar que la magia blanca es beneficiosa. Puede hacer esto porque pretende ser un ángel de luz (2ª Corintios 11:14), pero su deseo es atrapar las almas de tantos como pueda. La Biblia advierte contra él y sus engaños de maldad. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”(1ª Pedro 5:8). “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1ª Timoteo 4:1). El poder espiritual verdadero sólo proviene de Dios, de una relación correcta con él mediante la fe en Jesucristo y del Espíritu Santo que vive en los corazones de los creyentes.

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